He estado trabajando unas 70 horas en la semana y por primera vez me siento pobre, me refiero a una empatía que me está poniendo en el lugar de aquél que no tiene hora de llegada a la casa y cuando llega, el día ya terminó; y al otro día, todavía no hay luz y parte a trabajar. No hay vida familiar. Hay un dolor, una frustración, una rabia que no parece tener fin.
¿Cuantas personas han sido explotadas?, yo no, gracias a Dios, esto termina la semana que viene y después de tres semanas, la experiencia ha sido impactante, pero también de conciencia.
Uno puede teorizar otra cosa es la experiencia.
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