Cada ser humano es para otro una fuente de conocimiento. La capacidad de poder compartir y descubrir nuevos aprendizajes y el pensamiento sistémico como una forma de interactuar ideas y conceptos para llegar a compartir conocimiento, objetivos y acciones, hacen del equipo, un ente más inteligente que los individuos que lo componen.
Donde expertos y aprendices colaboran, hacen, observan y se retroalimentan.
Esta sinergia es el resultado de un trabajo sistémico, deseado y liderado, haciendo del conocimiento tácito y explicito, instancias de socialización, externalización, internalización y combinación.
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